Poemas Tiernos...


Debí llamarte, ternura...



Debí llamarte, ternura,
Ya que eso, le diste a mi existencia,
Llegaste a mí como un regalo,
Llenaste mis espacios, con tu presencia.


Traías de mi tantas cosas, mi niña,
Tu piel, un trozo chiquito de la mía,
Tu sangre parte de mi sangre,
Tu vida, tomada de mi vida.


Que gusto me da sentir tu calor
Rozar tu piel suave y tersa, con amor
Sentir tu aroma a leche fresca y miel
Saber que estás y que eres mía.


Tus ojos pequeños y vivaces me alegran el alma,
Puedo estar horas y horas contemplándote,
Mis manos dichosas ríen al tener las tuyas,
Tus dedos se me aferran, sin querer soltarme.


Mi semilla germinada, ahora una flor hermosa,
Debí llamarte ternura, es lo que despiertas en mí,
Cuanto deseaba tenerte en mis brazos,
Soñaba tanto con verte llegar y besarte.

Escucho tu llanto y mi corazón late aprisa,
Mis ojos te buscan ansiosos, estoy ansiosa,
Me desespero por ir a arrullarte, preciosa
Tanto te amo hija mía, tanto...












Caricia..



Madre, madre, tú me besas,
pero yo te beso más,
y el enjambre de mis besos
no te deja ni mirar...

Si la abeja se entra al lirio,
no se siente su aletear.
Cuando escondes a tu hijito
ni se le oye respirar...

Yo te miro, yo te miro
sin cansarme de mirar,
y qué lindo niño veo
a tus ojos asomar...

El estanque copia todo
lo que tú mirando estás;
pero tú en las niñas tienes
a tu hijo y nada más.

Los ojitos que me diste
me los tengo de gastar
en seguirte por los valles,
por el cielo y por el mar...
(Gabriela Mistral)